En Romanos 8:26 la Biblia dice: Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el ESPÍRITU mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Al orar en el ESPÍRITU lanzamos gemidos que no se pueden expresar en
palabras normales, Esto incluye también el orar en lenguas.






La santificación de la NOVIA




Desde el día de Pentecostés hasta el día de hoy, el mundo ha estado bajo la dispensación de la Era de la Gracia, también conocida como la Era de la Iglesia. 
Después del rapto, Dios comenzará a juzgar a los habitantes restantes del mundo que han rechazado el perdón gratuito y la salvación por medio de su Hijo Jesús. Esto tendrá una duración de siete años y los detalles horribles de estos juicios se pueden encontrar en el libro de Apocalipsis del capítulo 6 al capítulo 18.
Aquellos que han aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador personal forman parte del cuerpo de Cristo, conocida como la novia de Cristo.
“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:23).
Ser santificado significa ser apartado, libre de pecado y purificado. Esto es algo que ninguno de nosotros podemos hacer por nuestra cuenta, solo por medio de la sangre del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo.
“porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.” (Hebreos 10:14)
Gran parte del mundo no se da cuenta del tiempo privilegiado en el que vivimos. Antes de Cristo, en los tiempos del Antiguo Testamento, Dios no “sellaba” a la gente con su Espíritu Santo.
A través de su gracia, Él permitió que Su Espíritu more en ciertas personas a quienes Él escogió, pero la promesa de ser sellados con el Espíritu Santo no llegó hasta después del Pentecostés.
Desde el Pentecostés, a la Iglesia la novia de Cristo, se les ha dado el sello del Espíritu Santo como un anillo de compromiso. La novia se dedica actualmente a Cristo que la compró con Su sangre en la cruz del Calvario y pronto vendrá el día cuando Él redimirá su posesión.
“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria”(Efesios 1: 13-14).
Ya que nuestro Señor y Salvador Jesucristo, vino de la tribu de Judá, es esencial recordar que por ser Su Novia, algunas tradiciones antiguas de la boda judía deben ser consideradas. En la antigüedad, cuando un hombre judío le ofrecería a una mujer una taza para beber y ella aceptaba la copa y bebía de ella, era un símbolo de la aceptación de su propuesta.
Cuando Cristo constituyó la ordenanza de la Santa Cena, Él estaba en cierta manera cumpliendo la misma tradición, y pidió que lo recordemos cada vez lo hiciéramos. Tomar la comunión no es una forma de obtener la salvación, La salvación se obtiene desde el primer momento en hemos creído. Esta es una expresión de aceptación de su propuesta para ser su novia.
Por otra parte, cuando tomamos la comunión, estamos recordando la sangre que Él derramó por nosotros con su cuerpo y es a causa de ese sacrificio que la redención se hace disponible para todos nosotros.
En antiguas tradiciones de la boda judía el novio va a la casa de su padre, a preparar lugar para su novia después que la propuesta fue aceptada. El padre inspecciona el lugar que había preparado y luego le dice al novio cuando tiene que buscar a su novia. La novia no sabe cuando Él va a venir por eso ella siempre tiene que estar lista. El hijo tampoco sabe el momento en el que padre le dirá. Creo que es por eso que Jesús dijo:
Marcos 13:32 Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.” (Marcos 13:32).